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La otra cara de los consejos de crianza: Cuando siento que en mi esfuerzo de criar bien, me alejo de mi autenticidad como madre

La otra cara de los consejos de crianza: Cuando siento que en mi esfuerzo de criar bien, me alejo de mi autenticidad como madre

Por ser el mes de las madres, ¡la columna de mayo merece ser dedicada a ustedes! inspiradoras mujeres que nunca dejan de maravillarme, y a una situación que es posible observar con frecuencia en los procesos psicoterapéuticos: la vivencia de estar alejándose de su autenticidad como madre, por tratar de cumplir con el ideal de “buena madre” y a todas las exigencias que consigo lleva semejante título en nuestra sociedad.

Sucede que actualmente la situación es bastante diferente a como lo era en las generaciones de nuestros padres o abuelos, ahora existe una innumerable cantidad de textos de apoyo, videos, programas de televisión, documentales, investigaciones, evidencias, etc. De lo que hay que hacer o no con los hijos e hijas, sin considerar a todo un gremio de profesionales de la salud que también te aconsejarán respecto a lo que debes hacer o no. Esto sin lugar a dudas ha sido un enorme apoyo, porque si alguna vez escuchamos “a uno nadie le enseñó a ser mamá”, ahora pasa un poco lo contrario, ¡todo el mundo te dice como serlo!…a tal punto que muchas veces entre tantos consejos (que incluso se contradicen entre si algunas veces), emerge la confusión y la frustración.

No digo que toda la información que se pueda leer respecto a la crianza sea mala, por el contrario, realmente es un apoyo, nos abre la perspectiva respecto a la crianza respetuosa y responsable…y no dudo que muchos niños y niñas ya están viviendo las ventajas de la estimulación temprana, de la cariñosa postura de limites o de un apego seguro, gracias a lo que muchas madres han estudiado rigurosamente y se han aventurado a poner en práctica. Sin embargo muchas veces en este esfuerzo de cumplir al pie de la letra con lo que se debe hacer, olvidan algo fundamental… ¡sus propios recursos maternales!, aquellas características propias que puede darle un sello distintivo a la crianza y al vínculo con sus hijos e hijas.

“Sigo todos los consejos, pero siento que dejo de ser yo misma…y dejo de disfrutar a mi hijo”- Es algo así, lo que es incomodo, porque existe la sensación de que no se está siendo autentica como madre, que todo se está volviendo demasiado artificioso, forzado y frustrante en la crianza.

Si este es tu caso, hoy te daré algunos consejos, ¡pero no para agobiarte más!, sino para continuar siendo tú misma en este hermoso y difícil proceso de crianza y ocupar esto como recurso en tus hijos(as):

• Mírate y reconócete: Ya mucho escuchaste sobre como debes y no debes comportarte. Deja un rato eso entre paréntesis, recuerda cómo eras antes de ser madre y reconoce que característica tuyas te gustaría traer a la crianza y que para ti son importantes. Dale a tus hijos(as) el regalo de conocerte más. ¿Disfrutabas de hacer deporte?, ¿de ir a museos?, ¿de ir a conciertos? Pues, recupera aquello que te gustaba e integra a tu hijo(a) a la actividad, no para que siga tu pasión (eso queda en los gustos de él o ella), sino para que conozca lo que te gusta, vea cómo compartes tus gustos con él o ella y de paso reconectarte con aquello que te apasionaba y dejaste de lado.

Permítete confiar en tu intuición: Muchas veces quizás has sentido que lo que los profesores, doctores, psicólogos o familiares te aconsejaban no era lo mejor para tu hijo(a), pero te sentiste insegura e hiciste oídos sordos a tu intuición y seguiste lo que otros te dijeron…y, luego te diste cuenta que lo mejor era lo que tu pensabas desde el principio. ¡Esto pasa muchísimo! Y es que si tú sientes que conoces a tu hijo(a) más que nadie, confía en ello. Recuerda que finalmente la relación que mantendrá por el resto de su vida será contigo, no con el pediatra ni el profesor…así que atrévete a seguir tu intuición cuando la sientas.

• Transmite alguna tradición familiar: Una bella forma de darle un sello propio a la crianza es no olvidar aquellos legados familiares que ya tenemos, que son ricos en tradición y que nos conecta con nuestras raíces. ¿Existían rituales en tu familia de origen? ¿Algún plato típico familiar?, ¿alguna forma en particular de celebrar las fiestas?, etc. Traerlo a tu familia también te conectará con aspectos de ti. En el caso que esto no exista…¡anímate a crear tu propia tradición, que tenga tu propio sello y el de tu familia!

Recuerda: eres persona, ¡no robot!: Ser buena madre no quiere decir ser perfecta en todo y no equivocartejamás. Acepta que puedes cometer errores y que puedes aprender de ello. Al igual que tu hijo(a) tu también estás en constante crecimiento y puede ser incluso favorable mostrarle a tu pequeño(a) como tú también te equivocas y aprendes de tus errores y que incluso puedes pedir disculpas.

Ojo con las expectativas y comparaciones: A mayor comparación y expectativa, mayor frustración para ti y para tu hijo(a), mientras antes te logres liberar de esto, más podrás disfrutar la relación con tu hijo(a) y a ti como madre. Muchas veces estamos tan pendientes del “hijo(a) que deberíamos tener” que dejamos de ver al hijo(a) que tenemos a nuestro lado, y la relación comienza a lastimarse. Aceptar a tu hijo(a) tal cual es, en lugar de enfocar todos tus esfuerzos en corregir cada aspecto de éste(a), es uno de los regalos más grandes que le puedes hacer a la relación. Claramente no puedes dejar de apoyar y corregir aspectos más débiles, pero ten cuidado de que la relación no se transforme sólo en eso debido a tus expectativas.

• Autenticidad sobre todo: Esto será sano para ti y tus hijos(as), puedes sentir rabia, pena, miedo…eso no está mal, es bueno que te lo permitas y que tus hijos(a) observen como vivencias estas emociones hasta resolver la problemática que hay tras ellas. Esto es muy importante, puesto que del modo en que tú te permites la autenticidad, le enseñas a tu hijo(a) a permitírsela también…y con ello aceptarse y amarse a sí mismo(a), ¡pero comienza por aceptándote a ti misma!, para que le des el ejemplo a tu pequeño(a).

Sólo mencioné algunos consejos, estoy segura que mientras lees esto, puedes pensar en otros consejos que te pueden ayudar a conectarte contigo misma en la maternidad, no dudes en compartirlos en los comentarios. A fin de cuentas, es posible aprender de los modelos de crianza que la teoría nos provee sin perderte a ti misma, sólo busca caminos para no perder tu propia confianza e identidad como madre y mujer.

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